Uno de los escollos que mas tiempo lleva la ciencia sin resolver es el referente al tratamiento cuántico del fenómeno gravitatorio. Los físicos animados por el extraordinario éxito de la aplicación del concepto campo cuántico al fenómeno electromagnético, trataron de hacer lo mismo con la gravitación hace mas de 70 años. Desde entonces solo se han cosechado fracasos.
La causa fundamental para esto es que las partículas portadoras, las encargadas de transportar la fuerza entre los cuerpos, también intervienen activamente en el campo. Los gravitones virtuales, partículas portadoras del campo gravitatorio, tienen energía y en consecuencia crean su propio campo gravitatorio que se añade al de los cuerpos que lo generan, aumentando su intensidad de forma descontrolada. Los modelos de campo cuántico gravitatorio ofrecen resultados absurdos no acordes con la realidad. En el caso del campo cuántico electromagnético, los fotones virtuales, que son las partículas portadoras en este caso, no tienen carga eléctrica y en consecuencia el tratamiento cuántico del campo electromagnético no se encontró con estos problemas.
Los físicos muchas veces confunden sus modelos con la realidad. Es posible que el modelo campo cuántico ofrezca unos resultados muy acordes con la realidad del fenómeno electromagnético, pero probablemente la realidad no se reduce al modelo campo cuántico; la realidad puede que no sea un aglomerado de campos cuánticos. El fenómeno gravitatorio puede ser explicado y tratado con el formalismo de la mecánica cuántica de algún otro modo, sin necesidad de echar mano del artificio matemático "campo cuántico". En realidad hay un camino extraordinariamente simple pero que la ciencia rehuye.
Cuando a un astrofísico se le pregunta por qué considera al universo como un sistema aislado, suele responder que "por que de esa forma es mas simple su estudio". Una respuesta parecida a la del borracho que buscaba la llave en la acera opuesta a la que la había perdido: "por que aquí hay mas luz". Algunos se dan cuenta del absurdo y añaden, si no estuviera aislado se consideraría como universo al conjunto del universo conocido mas el exterior. Sin embargo esta respuesta da por hecho que conocemos lo que no conocemos; si conocemos solo nuestro universo y no el exterior, será imposible considerar un universo de mayor ámbito al conocido. Es decir, esa respuesta se reduce a "Si no sabemos si es aislado, lo consideramos aislado", similar a la del borracho pero con apariencia de lógica. Hago toda estas aclaraciones debido a que el fenómeno gravitatorio tendría un fácil tratamiento cuántico considerando al universo como un
sistema no aislado. Pero esta hipótesis es rehuida sistemáticamente por la ciencia, ¿un ámbito exterior al universo y distinto de él?, esto suena a Dios y en consecuencia inaceptable, una vez mas la huida de Dios. No es necesario ponerle nombre a ese nuevo ámbito, solo considerar ciertas propiedades, una de ellas es que interacciona con nuestro universo, existe un cierto intercambio de energía entre el exterior y el universo.
Por otra parte existe una discrepancia fundamental entre otra gran teoría física, la Teoría General de la Relatividad, y la Mecánica Cuántica. Se trata del tiempo; los conceptos tiempo de ambas teoría son incompatibles. En la TGR el tiempo tiene una categoría similar a la del espacio, de hecho considera al tiempo y al espacio como aspectos de una misma realidad. En cambio en la mecánica cuántica el tiempo es un simple parámetro de la función de onda del vector espacio, mientras la posición puede ser descrita como un "observable" directamente deducido de la función de onda, el tiempo que observamos no tiene una clara descripción con el formalismo cuántico.
En un párrafo anterior indicaba que el universo podría ser considerado como un sistema no aislado, en consecuencia podríamos hablar de su frontera con el exterior y de su volumen. Tratemos ahora de conciliar los conceptos tiempos de la TGR y de la MC. Consideremos que el tiempo debe ser un observable directamente deducible de la función de onda, para ello sería necesario considerar un vector tiempo tridimensional y una nueva función de onda que lo incluya. El artificio puede consistir en crear una nueva función de onda suma de otras tres, similares a la actualmente admitida, cada una con un parámetro temporal distinto. Una de estas tres funciones de onda coincidiría con la actualmente tratada en MC. Las otras dos nos permitirá tratar cuánticamente no solo la gravitación sino también el nacimiento y evolución del universo. El tratamiento matemático, bastante simple, se puede consultar en el sitio:
Modelo cosmológico del universo vivienteA partir de simples razonamientos estadísticos se llega a la siguiente expresión del potencial gravitatorio:

En ella se puede observar que la famosa constante de gravitación G desaparece. En realidad, esta constante toma, con esta expresión, sentido físico; es una constante que informa del tamaño y masa del universo completo. Esta expresión ofrece el valor del potencial gravitatorio en una superficie cerrada equipotencial de radio r, en el interior de la cual existe una distribución de energía con densidad ρ(r). En el denominador aparece el radio de Hubble (R
h) y la densidad media del universo. Si tenemos en cuenta que la densidad media del universo suele expresarse como ρ(R
h) = 3 c
2 / 8 π G R
2, se puede comprobar que la fórmula anterior equivale a la expresión clásica de la gravitación de Newton para una distribución esférica.